AMYLKAR ACOSTA
Un mal sabor:
“Caída bestial en ritmo de crecimiento económico”
El pasado jueves el director del Dane, Jorge Bustamante, dio a
conocer la tan esperada cifra correspondiente a la tasa de crecimiento
del PIB en el 2012 y su revelación fue tan sorpresiva como
sorprendente. Y no era para menos, habida consideración que los
distintos analistas y centros de estudios coincidían en sus
pronósticos, los cuales apuntaban a que el crecimiento de la economía
estaría muy por debajo del 4%. Hasta el propio Gobierno finalizando el
año anterior había revisado, aunque a regañadientes, a la baja su meta
de crecimiento del PIB del 4.8% inicial hasta el 4%.
Por su parte el Banco de la República, después de haber revisado a la
baja su proyección del crecimiento de la economía para el 2012
“siendo el más probable 3.6%”, muy por debajo de su potencial de
crecimiento, que es del 4.5%. El Banco Mundial también metió basa en
el asunto y bajó su previsión del crecimiento de la economía
colombiana para el 2012 desde el 4.7% hasta el 3.5%.
¿Qué fue lo que llevó a esta pifia colectiva?, ¿en dónde estuvo la
falla?, ¿qué impidió dar en el blanco de la cifra que ahora divulgaba
el Dane? Al revisar el crecimiento del tercer trimestre, que había
dado a conocer tres meses atrás, el mismo había pasado del 2.1% al
2.7%. Tal resultado de la revisión se justificó fundamentalmente con
el supuesto comportamiento del sector de infraestructura. El
estupefacto director de Fedesarrollo, Leonardo Villar, no oculta su
escepticismo frente al cambiazo de las cifras por parte del Dane, que
al considerar que “en el pasado hubo cambios, pero no como el de un
sector en particular, obras civiles, que pasó abruptamente de una
caída de 14.7% a un crecimiento de 4%”.
Conocida la noticia, el presidente Santos, exultante, levanta los
brazos, jubiloso, cantando victoria y a través de su cuenta en twitter
trinó diciendo: “muy buena noticia, economía creció 4% en 2012, nos
llena de optimismo para seguir construyendo un país más Justo, Moderno
y Seguro”. Pero, lo curioso es que se esté celebrando un crecimiento
del PIB del 4%, que muestra una caída del ritmo de crecimiento de la
economía bestial, desde un 6.6% en 2011 al 4% en 2012(¡!). Este
episodio deja un mal sabor, sobre todo entre quienes no tragamos
entero.
