OJALÁ LES VAYA BONITO

Irle bonito a Costa Rica en las elecciones de hoy domingo es que pueda acertar en la elección de un nuevo presidente que afronte correctamente los problemas surgidos en los últimos dos gobiernos (Óscar Arias y Laura Chinchilla), adictos a un neoliberalismo que ha conducido a este país a la corrupción y la pobreza.

Costa Rica tiene una constitución política que contempla segunda vuelta presidencial, si ninguno de los candidatos supera el 40 por ciento de la votación efectiva.

En las elecciones de hoy aparecen 13 candidatos (todos hombres), dispuestos a suceder en el solio a la primera mujer que desempeñó la Presidencia y que, por lo visto, no quedó gustando…

Pero, según las encuestas, solo cuatro tienen posibilidades reales, y entre estos cuatro, prácticamente dos, tienen un pie en la Presidencia, dependiendo de los acuerdos políticos que cada uno haga, al cabo de la jornada de hoy, si es que efectivamente se tiene que ir a la segunda vuelta.

Los cuatro en liza positiva, y su peso porcentual según el último sondeo de CID-Gallup son: Johnny Araya Monge (35,6%, del gobernante Partido de Liberación Nacional, PLN); José María Villalta (21%, del Frente Amplio, FA –izquierdista); Otto Guevara (17,6%, del ML, centro izquierda) y Luis Guillermo Solís (15,6%, del PAC, derecha).

Los porcentajes muestran, entonces, a Araya y Villalta, con las dos más altas posibilidades de pasar a la segunda vuelta que se llevaría a cabo el primer domingo de abril.

En política no hay lógica matemática porque, si la hubiera, ya pudiera darse por descontado el triunfo del oficialista Araya Monge, muy cerca del 40% requerido o muy probable aliado del derechista Solís con quien haría la mayoría, de lejos.

Es decir, si los seguidores del joven diputado Villalta fuerzan una segunda vuelta, tendrán que trabajar muy duro para lograr la unión de todas las fuerzas del cambio de régimen que es, en el entendido de que le vaya bonito a Costa Rica, la única posibilidad de frenar en este país el avance de un desastroso modelo económico-político-social que ha engendrado el único partido de nivel mundial, los Indignados.

Un poco más de tres millones de costarricenses están habilitados para elegir al sucesor de Chinchilla, además de renovar el Congreso de 57 diputados, para gobernar por cuatro años este país de solo 4,3 millones de habitantes.