JAIME LUSTGARTEN
Sobre la columna del Director, Octavio Quintero (Análisis poselectoral), se podrían hacer estas otras reflexiones poselectorales:
- ¿Cómo puede funcionar el voto obligatorio en Colombia si la gente decide (o prefiere) invalidar su voto para que se tome el voto como nulo, o sea, solamente votan por aparentar cumplir o por cobrar el voto?
A esta gente no le interesa realmente votar. Entonces, dudo que a la persona la puedan obligar a llenar el tarjetón debidamente.
La única forma sería con el voto electrónico, donde para cumplir con el “sagrado deber de votar”, el sufragante debe llenar los espacios, y el sistema podría evitar que no se queden vacios, pues, de no llenarse no se produciría efectivamente la votación y no expediría, por tanto, el certificado electoral.
La gente podría escoger un candidato; un partido, o votar en blanco. Además se podría habilitar a los adultos mayores (los más ancianos o discapacitados físicos) a que puedan votar en sus casas.
La democracia nuestra tiene demasiados vicios, y estos le convienen al político corrupto.
¿Cómo es eso de que la gente se registra para votar en cualquier parte, cuando debe ser la Registraduría la que dice dónde uno debe votar que debería ser en el lugar más cercano a su residencia o trabajo; y si es en un caso distante a su residencia o trabajo, el elector debería obtener una certificación justificada por alguna autoridad competente.
Pero esta debilidad democrática de Colombia no puede continuar entre una progresiva abstención; una insoportable corrupción y un desinterés general inaceptable.
