Vote bien
10.05.2011 07:36Estamos como esos enfermos terminales, sabiendo de qué se mueren y sin poderse remediar: Colombia es un enfermo terminal de corrupción. La misma expresión del presidente Santos, hablando del robo de tierras a los campesinos… “donde quiera que se meta el dedo sale pus”, resume la podredumbre en todos los ámbitos de la vida nacional.
No obstante saber con algún detalle de la enfermedad, queda uno abismado cuando la radiografía expone la textura corruptiva de algún carrusel que rechina en el escenario sus vistosas voluciones: la de los Nule, por ejemplo.
“Y faltan datos de otros municipios” como popularmente se dice cuando vislumbramos que lo que vemos es apenas “la punta del iceberg”, como también dijo el presidente Santos refiriéndose al “Cartel de la salud”.
No se requiere demasiado esfuerzo mental para percibir que, lo de los Moreno en Bogotá (el alcalde Samuel y el senador Iván –el terrible), tiene aristas en el Concejo distrital que ha hecho decir al diario El Tiempo que… fuera bueno que los electores pensaran en estos “concejales invisibles” cuando ahora salgan por los barrios en busca de su reelección. Y, en el mismo sentido, el ex candidato presidencial, Gustavo Petro, sindica al Partido de la U de ser el músculo político del escandaloso carrusel.
A propósito, en este mismo orden de ideas (el de la corrupción), resulta elocuente el reportaje de Petro, en el Espectador, sobre sus viejas y nuevas relaciones políticas, sociales y familiares que involucran personajes de gran actualidad como la propia Fiscal General, Vivian Morales… La lectura “entre líneas” (más allá de lo aparente y lo obvio), resulta fascinante.
Si se extrapolara lo de Bogotá a los 1.120 municipios del país, dese por seguro que en cada uno de ellos hay un carrusel podrido en mayor o menor grado. El cáncer ha hecho metástasis. Sabemos que nos está matando y que con frasecitas estoicas no nos vamos a salvar.
¿Cuál es el remedio? Está a la mano en las próximas elecciones del 30 de octubre cuando se tiene la oportunidad de elegir nuevos alcaldes, gobernadores, concejales y diputados: elecciones locales, que llaman.
“Votar bien”, no es sólo marcar correctamente el tarjetón. Es, ante todo, elegir a los más correctos y capacitados, independientemente de que sean o no, nuestros vecinos, amigos, socios o familiares.
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