UNA PROTESTA PACÍFICA

12.07.2013 00:00

Las noticias de las últimas horas nos informan sobre el fracaso de las negociaciones entre altos funcionarios del gobierno y los líderes del Catatumbo debido (léase entre comillas) “a la negativa de los campesinos a levantar los bloqueos y suspender las vías de hecho”.

Y claro, lo que se viene ahora es seguir estigmatizando la protesta local con anuncios en los grandes medios de comunicación, pagos por todos nosotros –por supuesto- en los que se alardea de tolerancia en el sentido de que todos tenemos derecho a protestar, pero por medios pacíficos.

¿Y, cuáles son los medios pacíficos, de una protesta? ¿Y, por algún medio pacífico de protesta se ha conseguido algo en Colombia? ¿Quién, cómo, cuándo, dónde y qué?

En esto de la “protesta pacífica” se encierra un sofisma de distracción parecido a “paz sin impunidad”: si la protesta es pacífica, usted no consigue nada; y si la paz es sin impunidad, lo que prosigue es la guerra.

Y en medio de este mar de babas, los altos funcionarios públicos se dan garra y, el propio Presidente se pavonea por el país mostrando su fascismo uribista en desarrollo de soterrada campaña reeleccionista que también adelanta a expensas del erario público.

Esa es Colombia… No podemos –o no se quiere- arreglar una parte del todo, que es el Catatumbo, y nos quieren hacer creer que en Cuba estamos allanando ese conflicto social en donde las Farc apenas son una expresión del mismo, y no propiamente la más importante.

Y si se pusiera uno a hacer la lista de prioridades por encima de las Farc que el gobierno pudiera arreglar, si tuviera la voluntad, se haría interminable: la salud, por ejemplo, es una guerra que se libra contra el sector financiero cuyas “armas silenciosas” están arrojando más víctimas fatales y causando más estragos morales que toda la violencia y terrorismo junto de las Farc.

El Catatumbo, para no perder el hilo, es prueba reina de que ni en la mesa de la Habana ni en la de Tibú, vamos a lograr nada mientras las negociaciones sigan impregnadas de conceptos como esos de las “protestas pacíficas” y “paz sin impunidad”, apoyados por la última perla del Procurador que descalifica el informe del delegado de la ONU donde testifica un uso exagerado de la fuerza pública contra la población, como si las imágines y los videos que se están viendo, fueran una alucinación colectiva.

-

Fin de folio: Nos callamos piadosamente la farsa de la Habana como ese que, ante la inminencia de un desastre, solo atina a decir: “ojalá esté equivocado”.

—————

Volver