JUSTICIA SOCIAL

15.06.2024 14:03

Octavio Quintero...

Por lo menos tres millones de adultos mayores –mujeres y hombres—saldrán paulatinamente de la pobreza extrema, gracias a la reforma pensional aprobada por el progresismo colombiano –gobierno y legisladores-- este viernes 14.06.24. Esos viejos y viejas pertenecen a una generación que se hizo a pulso; que levantó hijos empresarios, emprendedores, políticos, periodistas y líderes sociales, entre otras muchas profesiones y oficios, trabajando de sol a sol, sin prestaciones sociales; sin contratos laborales estables y en medio de violencias de todos los pelambres, paraestatales y estatales/legales e ilícitas, que los desplazó y convirtió, buena parte, en nómadas en su propio país. ¡Se les hizo justicia legal y social! Bien por esos viejos y viejas; bien también por los trabajadores rasos de hoy –hombres y mujeres—activos, porque no llegarán a viejos desprotegidos, como sus padres, gracias al pilar contributivo que les protege con una renta vitalicia; bien por la pensión anticipada que permitirá a los adultos/as con mil semanas cotizadas, pensionarse y seguir cotizando (de la misma pensión), hasta alcanzar las semanas de rigor; y bien por las mujeres que podrán convertir su trabajo no remunerado (cuidado del hogar) en tiempo laboral para pensionarse. Hoy en Colombia (quiera la Constitucional), quizá llegar a viejo, sea un buen remate de vida. Y una cosa más: esta ley demuestra que el fantasma del comunismo es solo eso: un fantasma, puesto en escena en 1950 por el senador estadounidense McCarthy, obsesionado en ver comunistas infiltrados hasta en la sopa, y pese a que no pudo demostrar ni un solo caso, su obsesión prendió en Latinoamérica hasta hoy, 74 años después. Aplausos a la ministra de Trabajo, Gloria Inés Ramírez, militante del Partido Comunista, quien pudo convertir en realidad un mandato constitucional plasmado desde 1991 (art.53), 31 años después: “El Congreso expedirá el estatuto del trabajo (…) teniendo en cuenta, por lo menos, los siguientes principios fundamentales: (…) garantía a la seguridad social (…) protección especial a la mujer, a la maternidad (…)”. Si así es el comunismo, ¡que viva!

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