Jaime Castro

30.05.2011 06:44

Vale la pena preguntarse si la CAR está más interesada en la reelección de sus directivos que en la descontaminación y preservación del curso del río Bogotá.

 

CAR, responsable de inundaciones

(Columna en El Tiempo, 30.05.11)

 

En el caso de la CAR de Bogotá y Cundinamarca es grave la incapacidad que ha mostrado para invertir los cuantiosos recursos de que dispone.

Los recursos no invertidos por la CAR producen excesos de liquidez.

Todo lo que se ha dicho sobre las fallas de las corporaciones autónomas regionales, que hubieran podido evitar los desastres de la ola invernal o mitigar sus efectos, encuentra su mejor comprobación en el caso de la Sabana de Bogotá, que vive situación de naufragio, porque su CAR no ejecutó oportunamente obras que regularan el caudal del río Bogotá e impidieran sus caudalosos desbordamientos, a pesar de haber tenido en caja por varios años los recursos para construirlas.

En vez de invertirlos en realizar esas obras y adoptar medidas que hubieran reducido el número de damnificados, prefirió depositarlos en el sistema financiero, donde producen rendimientos que seguramente apalancan programas y actividades que la corporación en su momento consideró más importantes que las que hoy se echan de menos y que hubieran logrado que la calamidad hubiese sido menor.

Recordemos que los municipios y distritos son los que financian sus respectivas CAR, porque la ley los obliga a transferirles el 15% del total de lo que recaudan por concepto de predial, o sea que los propietarios de bienes inmuebles urbanos y rurales, vía predial, sostienen las CAR, que, por su ineficiencia, son culpables de que la lluvia acabe con buena parte de los bienes que tributan para el sostenimiento de las cuestionadas corporaciones.

En el caso de la CAR de Bogotá y Cundinamarca es grave la incapacidad que ha mostrado para invertir los cuantiosos recursos de que dispone. Como la ciudad recauda cada año 1 billón de pesos por concepto de predial, tiene que girarle anualmente 150.000 millones de pesos. De esta suma, la mitad, o sea 75.000 millones, deben invertirse en el Distrito, y los otros 75.000 millones, en los municipios del departamento. Las inversiones que haga en el Distrito tienen que financiar programas de recuperación y descontaminación del río Bogotá.

Sin embargo, no ha ocurrido así, pues la CAR solo ha invertido 20.000 millones de los más de 400.000 millones de pesos que entre los años 2007 y 2010 han ingresado al fondo para ese propósito. Dicho fondo tenía en caja 380.000 millones el 31 de diciembre del 2010. A pesar de que la CAR se comprometió con los gobiernos nacional y departamental y otras entidades distritales a realizar la adecuación hidráulica del río, en cuatro años solo ha adquirido 31 de los 212 predios que requiere esa adecuación. Tampoco ha reubicado las familias asentadas en las riberas del río. Otra sería la suerte de los habitantes y las tierras de la Sabana si la capacidad hidráulica del río Bogotá y sus obras complementarias se hubiesen ejecutado a tiempo. Apenas ahora han ordenado "comenzar dragados en el río" (EL TIEMPO, 19-5-11, Debes Saber, pág. 18), pero no con los recursos que la CAR tiene a su disposición, sino con plata de Colombia Humanitaria, que debería utilizarse prioritariamente para ayudar a los damnificados.

Los recursos no invertidos por la CAR producen excesos de liquidez que, a su vez, generan cuantiosos rendimientos financieros (en el periodo 2007-2010 valieron más de 80.000 millones de pesos), que vale la pena preguntar si incrementan los recursos destinados al programa de descontaminación del río o se vuelven caja menor, con la que se financia la campaña reeleccionista de los miembros de la junta directiva de la corporación.

El caso resumido muestra bien la relación que hay entre las ineficiencias de las corporaciones autónomas y las graves consecuencias del invierno. Permite establecer que el esfuerzo fiscal que ha hecho Bogotá (actualización catastral y diligencia en el recaudo de predial), así como los giros oportunos que envía a su CAR, no son correspondidos por quien debería invertirlos para evitar o mitigar el desastre que padecen la ciudad y la Sabana.

jcastro@cable.net.co 

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