Armando Cardona Cataño
22.05.2011 01:42Elecciones en Perú.- Encrucijada política de Vargas Llosa:
Decidir entre el cáncer y el sida,
Alternativa electoral peruana
armandoca@une.net.co
El proceso electoral en la República de Perú ha tomado giros sorprendentes, como consecuencia de la decisión que habrán de tomar sus ciudadanos el próximo 5 Junio cuando se elegirá Presidente, a tal punto que se evidencia preocupación en diferentes escenarios en donde suelen analizarse hechos de esta naturaleza.
El personaje más notable que tienen los peruanos en el presente y posiblemente el más sobresaliente de todos los tiempos, ha sido quien ha sublimizado con dramatismo lo que sucede. Nos referimos a Mario Vargas Llosa, cuando al configurar el mapa político de su país con miras a las elecciones presidenciales, ha dicho que definir entre Keiko Fujimori y Ollanta Humala la presidencia, sería como tener que decidir entre el cáncer terminal y el sida, de acuerdo con lo afirmado en reportaje a la agencia Efe el 31 de Marzo.
Queda poco para pensar, sólo afirmar que quien lo dice, tiene múltiples motivos para generar credibilidad, pero igualmente para estimular la incertidumbre. Mucho más cuando hace pública su preferencia electoral y dice sin ambages por quien será su voto: Ollanta Humala.
Pero igualmente expresa por qué no lo hará por Keiko Fujimori, aduciendo que ella encarna la derecha fascista. Ha ido mucho más allá, y al periódico español, La Vanguardia, en su edición del 11 de Abril del 2011, dijo: “Los criminales y los asesinos pasarían de la cárcel al gobierno”. Por ser quien es Vargas Llosa, esta apreciación tiene dimensiones kilométricas, aunque es oportuno señalar que también en el fondo de su alma se abrigaría un profundo resentimiento, porque fue el padre de la actual candidata, quien lo derrotó en 1990 en su pretensión de ser Presidente de su país.
Aunque las encuestas dan ventaja a la hija del ex presidente Alberto Fujimori, quien purga una condena en su país de 25 años por delitos de lesa humanidad, Vargas Llosa sostiene su inclinación electoral por Ollanta. Quisiéramos, sin embargo, reflexionar sobre un eventual triunfo de éste: ¿En qué quedaría la credibilidad de Vargas Llosa?
Recordemos que este candidato fue el mismo que recibió respaldo abierto y publicitado de Chávez, en las elecciones que perdiera frente al actual Presidente Allan García y quien invocando su liderazgo bolivariano, ha querido extender su influjo con Ollanta en Perú y ampliar su presencia en un importante sector del Cono Sur porque ya tenía asegurados a Ecuador y Bolivia. Aquella vez los peruanos le cerraron el paso a Chávez.
Aprendida la lección que le dejó la derrota ante Allan García, Humala se quita el champú chavista para estas elecciones y pregona su propio socialismo, condimentado con una gran dosis de populismo nacionalista y mostrar un rostro pro norteamericano el cual inicialmente convenció a muchos, entre ellos al fulgurante Premio Nobel, quien anunció por ello su preferencia electoral.
El 3 de Abril pasado, Vargas Llosa comparó, en un reportaje concedido al canal de televisión CNN en español, al presidente venezolano Chávez con el déspota libio Muamar Gadafi. Entonces dijo: “Chávez ha salido en defensa de Gadafi. Está dentro de la lógica de las cosas. El aspira a ser un Gadafi. No ha llegado a serlo, afortunadamente para Venezuela”.
Seria contradicción del Laureado Premio Nobel que lo lleva a tan insondable encrucijada, porque aunque le asiste todo el derecho legal y moral de definir su preferencia en las elecciones próximas, no compatibiliza mucho su creencia democrática con un esperado cambio de Ollanta Humala que para los efectos electorales de éstas, se presenta desafecto al Presidente Venezolano, pero que posiblemente rectificaría luego, en caso de salir victorioso, porque hay que ser agradecido con quien hace 5 años le dio respaldo total para llegar a la presidencia y con quien coincide en un mal llamado nacionalismo, que ambos pregonan.
Vargas Llosa durante su largo y subyugante recorrido literario, ha centrado parte de su temática en desnudar lo que significa para las naciones oprobiosas dictaduras, a las cuales suele presentar en su lado más oscuro, que no es otro que el terror como instrumento intimidante sobre los pueblos en los cuales quieren cabalgar, y ha sido por ello por lo que estos excesos de los déspotas le han servido de tema a sus novelas, como en la Fiesta del Chivo, magistral retrato del vulgar dictador Dominicano Rafael Leónidas Trujillo.
Por eso es por lo que no nos cabe en la mente esa inclinación electoral suya, sin que ello quiera decir que lo haga por Fujimori, a no ser que prime más en su profundo ego la derrota padecida cuando pretendió ser presidente, y que para dejar tranquila su conciencia ciudadana tenga que decir que la democracia no le ha dejado otra alternativa en las elecciones peruanas que decidir entre “el cáncer terminal o el sida”.
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