CIRCO SIN PAN...

22.05.2020 13:18

La justicia por el suelo 

y de las mechas

La CC abrió 'la puerta de los sustos' en aras de favorecer al exministro Arias. Actuó, en esta ocasión, con licencia de poeta: “sacrificar un mundo para pulir un verso”

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Octavio Quintero

El Satélite

Envía: REDGES

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El mundo político es una caja de resonancia ensordecedora. Lo de la Corte Constitucional (CC), y su decisión de abrirle al exministro Andrés Felipe Arias (AFA) la oportunidad de una segunda instancia, es un escándalo, más que jurídico, eminentemente político: ganadores (uribistas) y perdedores (antiuribistas) blanden argumentos, ambos válidos, dentro de ese sabio aforismo de Campoamor: “… todo es según el color del cristal con que se mire”.

Y, pues, la resonancia política de una decisión que hace rato se salió del orden jurídico, llevó a la Corte Suprema de Justicia (CSJ) a decir, por primera vez desde su institución en 1886 (144 años), “acato la decisión, pero no la comparto”: ¡Eso es la tapa del resquebrajo de la justicia en Colombia!

Esa expresión arroja un inmenso manto de dudas sobre la CC que, en su misma jurisprudencia, C-548/97 (MP: Carlos Gaviria), establece, por ej., que… “Para que las decisiones de los jueces sean eficaces, es necesario que ellas sean ciertas, vinculantes y obligatorias, es decir, que su existencia no sea cuestionada”. ¿Se puede tomar la declaración de la CSJ como un cuestionamiento a la decisión de la CC? Claro que sí; ergo: tenemos una arquitectura judicial en Colombia fracturada, de la cual se deriva una inseguridad jurídica manifiesta, y eso es lo que la CC ha exacerbado con el fallo AFA.

Imagínense ustedes que, en una justicia atiborrada de procesos insolutos, en donde escandalosos casos quedan archivados por vencimiento de términos, entrando al ancho mundo de la impunidad, ahora se le abra la puerta, caso por caso, a célebres convictos para que entren a hacer un ruido infernal que, seguramente, atizarán la polarización política, distraerán la atención de cosas más graves que están ocurriendo en el país, la corrupción, por ej.; o la concentración del gobierno, la academia, los técnicos y la opinión pública en general en la recuperación sanitaria, económica, ambiental y social pospandemia.

Dicen, y es cierto, que la jurisprudencia es dinámica, es viva y se mueve según las circunstancias, es decir, le asiste el pragmatismo en ciertos casos. Pues, en las actuales circunstancias, flaco servicio le prestó al país el fallo de la CC. Nada sustancial, en el orden jurídico, se hubiera desquiciado si se le hubiera negado (en derecho) la tutela a AFA. De hecho, cuatro de los nueve magistrados integrantes del alto tribunal, salvaron el voto. Sus argumentos, cuando se den a conocer, seguramente serán tan sólidos como los argumentos de la contraparte. O sea que la decisión bien pudo ser en sentido contrario.

La CC actuó en esta ocasión con licencia de poeta: sacrificar un mundo para pulir un verso. Como lo reconoce en su propio fallo, la decisión es individual, o sea, le dio la oportunidad a AFA a costa de los muchos males (espantos) que saldrán de esa caja de Pandora que acaba de abrir.

 

 

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