EL DEVASTADOR EFECTO INVERNADERO

EL DEVASTADOR EFECTO INVERNADERO

Sylvia Ubal

(sylviaubal@gmail.com)

Fuente: Barómetro Internacional

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Cada 21 de septiembre asumimos la defensa de nuestro ecosistema. Este mes tiene gran significado en fechas históricas, positivas y negativas a nivel  mundial. Para Uruguay, Argentina y Brasil, el  21 de septiembre es el día de la primavera, pero también en esta fecha el Día Internacional de Lucha contra los Monocultivos de Árboles.  En Venezuela y varios países de Latinoamérica se celebra el día mundial “Contra el cambio climático”. Esta fecha ha sido asumida  por los ecologistas de Avaaz.org, debemos señalar que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 1981 en su Asamblea General establece que el 21 de septiembre, es el “Día Internacional de la Paz”  y “estaría dedicado a conmemorar y fortalecer los ideales de paz, en cada nación, en cada pueblo y entre ellos".
Monocultivos de Árboles
Esta fecha que fue lanzada en el año 2004, en Brasil, por parte de la Red Alerta contra el Desierto Verde, sirve para tener un día especial al año para denunciar los graves impactos del modelo de producción industrial de árboles a gran escala sobre las comunidades y los ecosistemas. Año tras año organizaciones y movimientos sociales alzan su voz durante este día en varias partes del mundo para manifestar su rechazo al avance de las plantaciones forestales para exigir que se detenga la expansión de las plantaciones industriales de árboles, dar  visibilidad a sus luchas y denunciar los impactos negativos que generan las plantaciones de árboles sobre sus medios de vida y sus territorios, es una fecha para celebrar la resistencia y la solidaridad y levantar sus voces para decir ¡Basta ya de monocultivo de árboles que atenta contra la soberanía de nuestros pueblos!
La Organización  Amigos de la Tierra viene alertando desde hace muchos años sobre la creciente financierización de la naturaleza promovida por los agentes financieros, la banca internacional y las corporaciones transnacionales, que cuentan además con el aval de nuestros gobiernos.
Mientras el capital financiero gana más dinero explotando servicios ambientales, también incentiva a través de fondos especulativos la expansión de los monocultivos de árboles, ya sea para celulosa, aceite o caucho, o para carbono Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación de bosques  (lo cual se conoce con la sigla REDD+) y energía como parte de las falsas soluciones a la crisis climática generando un mayor acaparamiento de tierras y cada vez más impactos sobre las comunidades locales.
A nivel global se estima que las plantaciones industriales de árboles han quintuplicado su superficie, sobre todo en los países del Sur, donde los actores involucrados en el negocio encuentran condiciones más favorables.
Uruguay no está ajeno a este proceso, se encuentra en la lista de los que han tenido niveles de expansión muy altos; hoy tiene más de 2 millones de hectáreas forestadas con especies “exóticas” (pinos y eucaliptos), El país perdió cientos de miles de hectáreas, y decimos que las perdió porque están en manos de un puñado de trasnacionales del sector forestal. Y bien sabemos que los monocultivos industriales de árboles, cuando llegan se quedan largo tiempo, para desgracia de quienes los rodean, porque pierden el agua, sus producciones locales, sus vecinos, su paisaje, su identidad.
Contra el cambio climático
Por iniciativa de la Organización de Ecologistas de Avaaz.org decidieron celebrar el domingo 21 de septiembre de 2014 con un acto en Venezuela y varios países del mundo “ontra el cambio climático”, con el objetivo de movilizar y sensibilizar a millones de personas acerca de los efectos del cambio climático y el grave peligro que conlleva el calentamiento global.
Se realiza con el fin de reforzar la conciencia pública a escala mundial sobre los problemas relacionados con el cambio climático, que es uno de los mayores desafíos a que deberá responder la humanidad en los próximos años. Incremento de las temperaturas, deshielo de los glaciares, multiplicación de las sequías y de las inundaciones, todo apunta a que el cambio climático ha comenzado. Los riesgos son inmensos para el planeta y las generaciones futuras, lo que nos obliga a actuar de forma urgente.
El Cambio climático es, sin duda, el problema ambiental más devastador del Siglo XX y XXI, generando inundaciones, sequias, tormentas severas, huracanes… La destrucción de ecosistemas pone en peligro no sólo a las comunidades que dependen directamente de ellos sino también al planeta entero. El aumento de los gases de efecto invernadero en la atmósfera se debe en gran medida, a la quema de combustibles fósiles como la gasolina, el diesel y el gas, que emiten dióxido de carbono. De igual forma, la descomposición de los basureros y la crianza de animales genera millones de toneladas de gas metano y lo mismo ocurre con el uso de fertilizantes que generan óxido nítrico. También influyen la creciente destrucción de los bosques y el cambio en el uso del suelo. Todo eso agudiza el impacto de las crisis globales.
Día Internacional de la Paz
El Día Internacional de la Paz se estableció originalmente en 1981 en la resolución 37/67 de la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) que declaró que el 21 de septiembre será una fecha orientada para celebrar y observar la paz.
Un día dedicado a conmemorar y fortalecer los ideales de paz en cada nación y cada pueblo. La ONU debe velar y trabajar para los habitantes de todos los países del mundo, asegurar la paz y la seguridad, promover la democracia y proteger los derechos y libertades no solo para un puñado de parásitos ávidos de acumular riquezas materiales a costa del saqueo y del sufrimiento de pueblos enteros.
En muchos casos, quienes especulan con el “negocio de la naturaleza” son los mismos que se enriquecen destruyéndola. Mientras el capital financiero explora los “servicios ecosistémicos”, también continúa expandiendo sus intereses en actividades destructivas. Por ejemplo, es cada vez más común que los fondos de pensiones o de inversión de los países del Norte especulen e inviertan en grandes plantaciones industriales de árboles en los países del Sur. Los impactos negativos que esto tiene sobre los ecosistemas, la biodiversidad, las fuentes de agua y los medios de supervivencia de las comunidades locales han sido ampliamente demostrados.
La ONU sí puede tomar medidas que hagan frente a la urgencia de frenar el cambio climático debe exigir a los principales responsables del calentamiento global políticas urgentes y concretas para frenar las emisiones de gases de efecto invernadero. Estas políticas pasan, inevitablemente, por una reducción del consumo de energía.
La ONU afirma que la degradación de la tierra convierte a las zonas en lugares absolutamente inseguros y esa inseguridad puede desestabilizar naciones. La desertificación está plenamente relacionada con los cambios climáticos, la conservación de la biodiversidad y la necesidad del manejo sustentable de los recursos naturales.
Por eso hacemos un llamado a unir nuestras luchas para exigir a los gobiernos que paren la expansión de monocultivos de árboles, la destrucción despiadada del planeta, el aire, el agua, el clima y todas las formas de vida que lo habitan y que inician un proceso de desmantelamiento de la especulación y de la mercantilización de la vida.
El Cambio Climático clama por la acción urgente. Por eso estamos todos invitados a marchar el 21 de Septiembre en nuestras ciudades.  En Venezuela el símbolo es un Corazón Verde que simboliza el Amor por el Planeta, el Amor por las Energías Limpias, por nosotros como seres que habitamos este planeta