Uribe: de héroe a villano

24.11.2010 17:45

El gobierno de Uribe y sus secuaces quisieron llevar ante los estrados judiciales a la senadora Piedad Córdoba por “traición a la patria”. En ese propósito se le chuzó, estigmatizó y persiguió con saña. Era que en el gobierno de la “seguridad democrática”, se consideraba “traición a la patria” denunciar los atropellos a los derechos humanos; al derecho internacional humanitario y a la vida privada de que eran objeto altos magistrados de las cortes, especialmente los de la Suprema, dirigentes políticos, sindicales y periodistas.

Las vueltas que da la vida: bajo ese mismo concepto, hoy pudiera considerarse traidor a la patria al expresidente Uribe por afirmar ante el mundo que los altos funcionarios de su gobierno que andan siendo investigados por ene mil delitos penales, civiles y políticos, no dizque tienen “garantías judiciales”.

Decir eso, es decirle al mundo que este gobierno de Santos tiene o está montando un país de gorilas; de perros amaestrados fungiendo de jueces azuzados contra las inocentes almas de María del Pilar Hurtado, sus antecesores, sucesores y subalternos del DAS que trabajaron a las órdenes del “número 1”.

Decir eso, es decir que su exministro del Interior, Sabas Pretelt de la Vega, que en 2004 sobornó a parlamentarios para la reforma del “articulito” que permitió la reelección de Uribe en el 2006, no ha gozado de un laxo “debido proceso” para defenderse, sin el cual, ya debiera estar entre rejas por Cohecho, junto con sus cómplices (ya condenados), Yidis Medina y Teodolindo Avendaño.

No podía hacer más el presidente Santos que rectificar la desvergonzada y atrevida declaración de Uribe diciendo en las últimas horas que nadie, con razón, “puede decir ante un tercer país que en Colombia no hay garantías”.

Quizás, porque todavía el expresidente infunde mucho temor (que no respeto), el presidente Santos se guardó de expresar la frase completa como hubiera sido… “nadie puede decir ante un tercer país que en Colombia no hay garantías (en la presente administración)”.

Porque todo lo que denunció la “traidora” esa contra el gobierno de Uribe, resultó cierto, y pruebas al canto surgen ahora con contundencia insoslayable que resulta del hecho cierto de que los acusados anden ahora por el mundo buscando madrigueras lo más afines a su ralea para esconderse.

Por más paciente que quiera ser Santos, lo cierto es que, como dicen las señoras, el cinismo de Uribe saca de quicio a cualquiera. Yo mismo me había propuesto no volver a referirme con nombre propio a él; o hacerlo lo menos posible. Digamos que esta es una excepción, y ojalá la única.