A Dios rogando y con el mazo dando

26.02.2011 08:33

"Si la sal se corrompe"... solía decirse en tiempos en que la corrupción pública y privada no era tan descarada como hoy en día, para referirnos a la posibilidad de que un ente de control o una persona de calificada ascendencia moral, pudiera  torcer el camino de su reconocida probidad.

 Pero eran otros tiempos. Hoy en día la sal está corrompida. Miren lo que vamos conociendo del ex contralor Julio César Turbay Quintero; y miren lo que acaba de pasar con  el contralor distrital, Miguel Ángel Morales Russi, a quien la Procuraduría acaba de aplicar la sanción moral más alta que se haya aplicado a individuo alguno: 20 años de inhabilidad para ejercer cargos públicos.

Junto a él, cae también el parlamentario liberal, Germán Olano, aunque, en tratándose de un político, ya no es mucho lo que extraña a la gente.

Más allá del escándalo, resulta ejemplar la sanción del Procurador. Y a decir verdad, nos está resultando de armas tomar este Procurador que llegó al cargo rodeado de muchas críticas y prevenciones sobre su futuro discurrir al frente del Ministerio Público.

Ojalá, por su fe en Dios y por el bien de la Patria, siga por el camino del rescate de la moral pública y la ética social a ver si con él y en él, podemos volver a creer en una Colombia más digna y comprometida con la justicia social de que tanto habla Rerum Novarum, la inmortal encíclica del venerado León XIII que tanto debe conocer, leer y entender el Procurador General de la Nación.

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Fin de folio: En la siguiente página vamos a ver si el fallo de la Procuraduría alcanza a decirnos qué tan grave es la responsabilidad del alcalde de Bogotá, Samuel Moreno, en este caso que resulta ser la pieza central del llamado “Carrusel de la contratación”, en donde su hermano, el senador, Iván Moreno era, al parecer, el maquinista central.