Santos: mi nuevo mejor amigo

08.11.2010 11:53

... Y si faltaba algo para enloquecer con Santos, ahí tenemos su última declaración sobre Chávez: “Mi nuevo mejor amigo”.

No es solo hacia el interior de Colombia que el nuevo presidente tiene descrestados tanto a tirios como a troyanos. Hace pocas horas, ante una incrédula audiencia de la SIP, los grandes impresores de medios de comunicación que odian a Chávez, el presidente colombiano, respondiendo a una pregunta sobre sus relaciones con Venezuela, calificó a su homólogo venezolano como “mi nuevo mejor amigo”. Decir ante la SIP que Chávez es su nuevo mejor amigo, es como llamar al lobo a la boca de su cueva.

El pragmatismo de Santos no tiene límites. Es un político capaz de arrastrarse sobre sus heridas con tal de alcanzar sus fines. ¿Y qué es lo que quiere? Eh ahí, la verdadera pregunta del millón.

Mientras llega la respuesta, Santos anda renovando la sala de nuevas amistadas. Mientras salen por la puerta de atrás Uribe y sus secuaces, por la del frente entran radicales columnistas como Antonio Caballero y María Jimena Duzán, de Semana, que es mucho decir; o Chávez y su séquito, que ya son palabras mayores.

Y en Colombia, ni se diga. Aquí Santos ya pasó el capote por la trompa y los cuernos de los miuras más feroces del uribismo.

Llegando al día 100 de su mandato, la lista de sus mejores nuevos enemigos crece como la audiencia de Jorge Zalamea en “El Sueño de las escalinatas”.

Primero fue el ex ministro Fernando Londoño Hoyos, en los micrófonos de su “Hora de la verdad”, en Súper. Vino después, en La Barbería del bárbaro Calderón, el ex senador Enrique Gómez Hurtado, quien se despachó contra las leyes de regalías, de tierras y de  víctimas, y cuestionó igualmente las relaciones con Venezuela. A esa lista súmele también el nuevo reaccionario liberal, Juan Lozano, heredero de una gloria que le aplasta. Y le siguen todos los antioqueños jalonados por El Colombiano.

Santos, que buena parte de su escuela proviene de una élite de periodistas capaz de mofarse de sí misma, debe estar diciendo algo que en nuestra época hizo carrera: con tal de que se vayan, aunque les vaya bien.