Querer es poder

18.03.2011 01:40

Sorprende que en cuestiones del medio ambiente, en Tocancipá, la misma autoridad municipal genere la idea de que estamos derrotados porque nada “podemos hacer” frente a la autoridad superior (Ingeominas), que autoriza la explotación con base en la ley tal y por cual y, blablablá blablá, arguyen con cierto énfasis doctoral en la defensa de los predadores, antes que del interés superior de la gente y su hábitat contemplado en la Constitución Nacional.

Estos “defensores de oficio” de los areneros de Tocancipá, muy católicos ellos, parecen desconocer ese principio del derecho romano, respetado inclusive por los Emperadores más crueles que dice: Vox populli, Vox Dei, y que sirvió a Kensel, el padre intelectual de todas las constituciones del mundo democrático, para redactar la primera Constitución alemana en la que se lee que por encima de la voluntad del pueblo sólo se respetará la voluntad de Dios.

No hay ningún debido proceso que pueda interponerse para defender o prolongar un perjuicio social. El sólo hecho de manifestarse latente, daría para intervenir el eventual hecho sobreviniente. Y para entender esto, no se requiere ser abogado sino tener sentido común.

Pero, además, autoridades de Tocancipá: hemos visto a ministros,  gerentes y altos funcionarios públicos de todos los pelambres ir a la cárcel, o estar dispuestos a ir, por no cumplir sentencias de jueces y altas cortes que tutelan derechos fundamentales. ¿No valdría la pena mejor –se pregunta- ir o estar dispuestos a ir a la cárcel por defender el medio ambiente y, por ende, el derecho a una vida digna de las futuras generaciones de estos municipios, entre los que vale la pena incluir también a Sopó y Gachancipá?

Sí se puede, es el ejemplo de la historia cuando los pueblos quieren. Con ese grito de batalla social, Belisario derrotó a López en 1982; el negro Obama ganó las elecciones de Estados Unidos en el 2008; un humilde vendedor público levantó a todo el pueblo árabe contra sus longevos tiranos, y una población indígena, inicialmente, con el apoyo luego de una gran masa civil de santandereanos y finalmente de los colombianos todos, motivados por el incansable senador, Jorge Enrique Robledo, acaban de ganarle el pulso a la gran multinacional Greystar que tenía listo el más sofisticado equipo de minas para arremeter contra el sagrado Páramo de Santurbán, en busca del “Nuevo Dorado”.

En la audiencia pública realizada en Bucaramanga, donde se expresaron en contra del proyecto el gran gobernador de Santander Horacio Serpa, el alcalde de Bucaramanga, la Procuraduría, Fenalco, el sindicalismo, los ambientalistas y la academia, la Sociedad de Mejoras Públicas y la Sociedad Santandereana de Ingenieros, entre otros muchos sectores, quedó claro que cuando las gentes se unen y luchan, son invencibles.

¿Se puede?: ¡Sí se puede! Es cuestión de querer, algo que también nos dijo ya hace muchos años Nietzsche: “Querer es poder”.