Perdiendo también se gana

17.05.2011 21:50

La caída del “Gordo” Bautista, como familiarmente se le dice, en la telaraña de los Nule, es un duro golpe al presidente Santos, que tenía este versátil político y diplomático, como uno de sus más confiables funcionarios y amigo personal.

Bautista renunció a la embajada de Venezuela tras irse desvelando una muy cercana relación suya con lo más encopetado de los Nule, a quienes sirvió como intermediario en la gestión de varios contratos por los cuales, ellos mismos, están hoy en la cárcel, junto con el senador del Polo, Iván Moreno;  y arrastrando ambos a su propia desgracia al alcalde de Bogotá, Samuel Moreno.

El caso Bautista es grave y ejemplarizante, al mismo tiempo, pues, sin sesgar el golpe al Presidente, del mismo se desprende que su administración no “meterá las manos al fuego”, como su antecesor, por nadie que tenga asuntos pendientes por aclarar con la justicia.

Sin desconocer que Bautista (...) “es una persona muy cercana a mí, personalmente”, como dijo cuando lo nombró embajador en Venezuela, ahora, y seguramente con “dolor en el alma” le acepta la renuncia, y más que eso, tal vez hasta se la pediría.

Santos sigue mostrando que es un jugador profesional que mete y saca baza sin romperse ni mancharse.

No ha roto sus relaciones con Uribe, no al menos oficialmente, a pesar de los duros golpes que le ha metido; y ahora, al ser salpicado por Bautista con el escándalo de los Nule, con su "destitución", queda impoluto.

En el juego de Santos, todo vale; y mientras su castillo de naipes permanezca enhiesto, los aplausos de la galería seguirán tan atronadores como para que alguien oiga nada distinto.

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Fin de folio: Excelente crónica de Juanita León, en La Silla Vacía, sobre este asunto…

El Tsunami de los Nule