OMD: un fracaso mundial

06.11.2010 03:06

Con frecuencia oímos hablar de los “Objetivos de Desarrollo del Milenio”, un propósito que los expertos han convertido en una sigla: OMD (por su título en inglés), y nada más.

Estos OMD constan de ocho propósitos, fijados en el año 2000 por los 192 países miembros de la ONU, que deberían alcanzarse en el 2015.

Escuetamente son: 1) Erradicación de la pobreza; 2) Educación primaria universal; 3) Igualdad entre los géneros; 4) Prevenir la mortalidad infantil de pobreza; 5) Prevenir la mortalidad materna de pobreza; 6) Frenar el avance del VIH/sida; 7)Alcanzar un desarrollo económico sustentable con el Medio Ambiente y, 8) Asociación mundial para el desarrollo. Este último propósito aparece un poco más tarde, como respuesta a aquellos propósitos que demandaban un cambio hacia posturas más sociales de los mercados mundiales y organizaciones financieras. En otras palabras, el objetivo 8 promueve que el sistema comercial, de ayuda oficial y de préstamos, garantice la consecución en 2015 de los primeros siete Objetivos y, en general, un mundo más justo.

Algunos países han avanzado algo, otros muy poco y la mayoría, nada. Los expertos que han seguido esta ruta de los ODM coinciden en afirmar que sus metas son ya imposibles de alcanzar en el año fijado.

Y el obstáculo principal de los Objetivos del Milenio está inmerso en el modelo económico neoliberal impuesto por los países industrializados. Pero, ya comenzamos a ver a los analistas del mundo dominante y de las organizaciones bajo su control (Banco Mundial {BM}; Fondo Monetario Internacional {FMI}; Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico {OCDE}; Organización Mundial de Comercio {OMC} y la misma ONU), echarle la culpa a los pobres países pobres que van perdiendo el año en materia de OMD.

El sólo hecho de que en el 2000 se haya previsto la necesidad de impulsar ocho objetivos para rescatar al mundo de tan lamentables condiciones como las que exhibían y exhiben las gentes pobres y las indigentes – inmensa mayoría de todos nosotros- era, en cierta forma, un reconocimiento anticipado del fracaso del modelo neoliberal extendido al mundo entero –con excepción de China- diez años atrás (1990), tras la caída del muro de Berlín, o el fin de la Guerra Fría, como también se le denomina al hundimiento de la URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas) con su modelo comunista. Pero en vez de cambiar el modelo, lo que se pretendió fue paliar la agonía de quienes en desgracia de su aplicación se iban hundiendo cada vez más en el vórtice de una escandalosa eficiencia económica sin equidad social, que en el fondo, es el súmmum del dogma neoliberal.

Esto nos deja de frente a un solo objetivo como punto de partida para alcanzar los 8 OMD: 9) erradicar la pobreza y la injusticia, pero dentro de un nuevo orden internacional y con otro modelo de desarrollo humano, respetuoso de la naturaleza.

Para más detalles, vea en www.periodicoelsatelite.webnode.es, en enlace ‘Documentos’, el título ODM: un fracaso mundial.