Misión cumplida

01.02.2011 18:20

El ex alcalde Enrique Peñalosa ha quedado perfilado como el más firme aspirante a la alcaldía de Bogotá en las elecciones de octubre, tras conocerse oficialmente la declinación de quien hubiera sido su principal contendor, Antanas Mockus, ambos del Partido Verde.

Las primeras reacciones estiman que se ha producido una de las movidas políticas más inteligentes del año, pues, Peñalosa, indudablemente concentrará el apoyo de toda la derecha uribista que ya no tendrá que esforzarse más por buscar un candidato capaz de enfrentarse a la buena imagen que en las clases medias y altas, las que jalonan la opinión pública, mantienen como capital político los tres ex alcaldes que lideran a los verdes: Peñalosa, Mockus y Garzón.

De hecho, el ex presidente Uribe ya se la había jugado a fondo por Peñalosa en la pasada campaña en que salió derrotado por el hoy alcalde, Samuel Moreno.

La decisión de Mockus pone en blanco y negro realidades políticas de matices contrastantes: los verdes celebran al aire libre; los uribistas pueden dejar escapar un gran suspiro de alivio mientras el Polo siente que se le vino la noche encima, pues, tendrá que volver a sus cuarteles de invierno con muchas heridas internas y sin mucho qué mostrar como patrimonio político de sus dos administraciones, una de las cuales, la de lucho, ya ni siquiera la historia le pertenece.

Peñalosa emerge en las aspiraciones a la alcaldía de Bogotá como peso pesado frente a unos aspirantes que en tamaño, “no le dan a los tobillos”, como dice la gente.

Ahora cobra más fuerza la versión que El Satélite escuchó por ahí de alta fuente que un grupo de amigos cercanos al ex presidente Samper le estrían tentando con las ganas de una eventual candidatura suya a la codiciada alcaldía de Bogotá.