La privatización desangra a Bogotá

17.11.2010 02:00

Absurda concentración de las rentas de servicios públicos.

Por: Aurelio Suárez Montoya.-

Un informe en www.lasillavacia.com, sobre los “dueños del transporte en Bogotá”, devela uno de los más graves problemas de la Capital: la concentración de las rentas provenientes de la concesión de los servicios públicos desde que Peñalosa y Mockus aplicaron el modelo público-privado. Siete empresas, que articulan 15 familias, se han apropiado de rutas alimentadoras y troncales, y por la explotación de estas últimas han recibido 2,7 billones (en pesos de 2009) durante nueve años.

Esta usurpación de Transmilenio permite a los operadores de las troncales quedarse con el 70% de los ingresos del sistema, por lo cual su inversión de 1,3 billones, el valor de 1.030 buses articulados a razón de 1.200 millones cada uno, contando chasís, carrocería y buses “chatarrizados” reemplazados, se recuperó en cinco años. Era lo previsto por Peñalosa que, vía tarifa, les reconoció reposición de equipo, tasa de rentabilidad y todos los gastos, en tanto al Distrito apenas le dejaron el 4% y además a los pasajeros en diez años se les subió el cobro 18% por encima de la inflación.

Dos de estos grupos, Ríos Velilla, con concejal propio (Felipe Ríos), y Fanalca, están también entre los cuatro concesionarios del servicio de aseo, quienes, al recibir 1,42 billones en siete años, de 2003 a 2009, salvaron sobradamente lo invertido. Fanalca –asimismo- está asociado con Sarmiento Angulo (CFC) y la multinacional Proactiva, del consorcio europeo Veolia, en la concesión de la planta de Tibitoc por 20 años. Ese contrato, del periodo Mockus I, les garantizó anualmente la compra de volúmenes fijos de agua y por ello han facturado más de medio millón de metros cúbicos no consumidos.

Proactiva también administró el relleno sanitario Doña Juana entre 2000 y 2009. Recogió por ese contrato, en pesos de 2009, un cuarto de billón y, a su vez, Lucho Garzón le entregó en reemplazo de EPM, el manejo de dos de las cinco zonas del acueducto, junto a los Nule y a la firma Aguazul. Desde 2003, todos los gestores privados percibieron en conjunto, en pesos de 2009, pagos por medio billón, cifra igual a las utilidades de la EAAB en los últimos dos años.

La más descarada usurpación es la de Endesa, ahora propiedad de la estatal italiana ENEL, en Codensa y Emgesa. Valiéndose del poder administrativo que le concedieron, ha propiciado descapitalizaciones por 1.600 millones de dólares, lo que añadido a dividendos y beneficios indirectos, le ha reportado -desde 1999- retornos por dos billones de pesos de 2009, más de lo que dio por su participación accionaria.

Estos concesionarios, menos de 20 familias, el sector financiero y tres multinacionales, utilizaron la renta captada, que es el triple del monto de todos los contratos de obras públicas y que seguirá en el tiempo, para expandirse a nuevas regiones y países. Ese grado de concentración contrasta con la cantidad de bogotanos afectados por las medidas: un millón debe desplazarse a pié por falta de recursos; 400 mil suscriptores anuales son suspendidos del servicio de agua y el 30% de los usuarios en energía se sienten insatisfechos con el servicio.

Este es un debate medular y necesario, las privatizaciones estrangulan los presupuestos de los hogares bogotanos, y especialmente a los más olvidados.