En el lugar equivocado

21.01.2011 08:43

El senador Robledo, vocero oficial del Polo, está parcialmente desenfocado en su percepción sobre las CAR, quizás porque en el momento actual, el brillante legislador enfrenta, virtualmente en solitario, un titánico debate en el Congreso contra la política del gobierno de permitir a empresas transnacionales intensa explotación minera en zonas que son santuarios ecológicos.

Seguramente, como denuncia Robledo, una eventual reforma de las CAR buscará recentralizar el manejo de estos entes que podrían –si tuvieran carácter y fueran verdaderamente autónomos- oponerse a las pretensiones del gobierno nacional en este campo. Pero, la defensa de los santuarios ecológicos que profanarían las multinacionales en la extracción de oro, no puede servir de mampara a unas CAR que, en efecto, son en buena parte responsables del desastre invernal.

¿Qué las CAR están politizadas? Nadie con razón podría negar. ¿Qué frente al despelote que rige la legislación minera en Colombia son en buena parte convidadas de piedra? Los ejemplos son evidentes.

Si la CAR de Cundinamarca, por ejemplo, alega que no puede controlar la criminal explotación de arena en pueblos como Sopó, Tocancipá, Gachancipá y Cajicá; o la de carbón en Boyacá, entre otros, porque cuentan con permisos de explotación artesanal expedidos por Ingeominas, ante lo cual, los alcaldes también alegan que no pueden hacer nada, entonces, ¿Cuál es su poder, autoridad y autonomía? Es decir, la legislación ambiental en Colombia es una colcha de retazos. Cualquier reforma que se le haga, por mal que surja, no podría ser peor a lo que tenemos.

Esa ardorosa defensa que el senador Robledo pretende asumir de las CAR, en aras de oponerse al gobierno en todo y en especial en esto de la “Locomotora minera”, lo pone, como diría la propaganda, en el lugar equivocado. Ahí arriesga quemar unas energías políticas dignas de mejor causa.