El milagro de Santurbán

19.03.2011 05:17

...O EL DESPERTAR DE LA CONCIENCIA.

De Luis Miguel Rodríguez R. 

Aunque para cualquier desprevenido lector tenga nombre de santo, no aparece por ningún lado en el santoral del almanaque que los padres salesianos venden en el 20 de Julio, ni se trata de ningún virtuoso varón canonizado merced a privaciones y sufrimientos; sin embargo, tiene la rara facultad de hacer milagros. Porque, que en este país el Auto 1241 de 2011, emanado del Ministerio de Ambiente,  tuviera más fuerza jurídica que el título de concesión minera 3452 de Minminas a través de Minercol, indudablemente tiene los visos de un evento extraordinario y paranormal.

Los intereses en juego son tan grandes y valorados en cifras de tantos ceros a la derecha, que es menester poner de presente la magnitud del hecho socio-jurídico-ambiental que enmarca la decisión de la multinacional Greystar al declinar sus pretensiones de explotación de los ricos yacimientos, principalmente de oro, localizados en el hermoso páramo de Santurbán.

Ante la contundencia del Auto mencionado, en el que se pone de presente que, definitivamente los páramos nunca deben ser escenarios de explotaciones mineras, por encima de títulos y permisos adjudicados y patrocinados desde altas instancias nacionales, la empresa minera entendió que en Colombia aún quedan compromisos y voluntades que no sucumben ante el dios oro.

En ese paraíso ecológico nace el agua de la que se surte el acueducto municipal de Bucaramanga y su área metropolitana y es de los pocos sitios en el mundo donde la vegetación de páramo se enseña todavía majestuosa; y será también desde ahora, un símbolo de lo que ciudadanos y autoridades con conciencia pueden lograr, aún contra locomotoras, ministerios y millones de dólares.

Pero el milagro no para ahí: que todas las organizaciones y fuerzas vivas de Santander y de gran parte del país  concurrieran al unísono a defender el agua de nuestro nietos y que esas voces pacíficas pero recias y contundentes lograran ser escuchadas y tenidas en cuenta, es digno de rescatar como un hito y de emular en cada uno de los municipios en los que se privilegia la producción y la generación de recursos económicos sobre la prevalencia de la vida misma en el planeta.

El trabajo denodado de académicos como Manuel Rodríguez y Juan Mayr, ecologistas consumados como Andrés Hurtado, políticos como Horacio Serpa y Jorge Robledo y miles y miles de colombianos disímiles en partidos y creencias, que nunca bajaron la guardia ante el inminente crimen ecológico que se veía venir, nos invita a tomar las banderas de la supervivencia y del respeto a la naturaleza para luchar, cada uno desde sus posibilidades, por un mundo que sea día a día más vivible y nos permiten exclamar con inmenso fervor: ¡GRACIAS SANTURBÁN, POR LOS FAVORES RECIBIDOS!

LUIS MIGUEL RODRÍGUEZ R.