El abrazo del oso

02.03.2011 07:59

El apoyo que el ex presidente Uribe acaba de dar a la candidatura de Peñalosa en Bogotá, más parece un abrazo de oso que podría sepultar definitivamente las aspiraciones del ex alcalde a volver a regir los destinos de la capital y, de paso, llevarse al cuarto de San Alejo la esperanza Verde de cambiar las costumbres políticas en Colombia. Lo de Peñalosa, al menos, no es más que un “atajo” político, al mejor estilo de los que condenó en su campaña presidencial  el candidato Antanas.

Se le abona sí al ex presidente Uribe su consistencia ideológica al apoyar a Peñalosa. Ya lo había hecho abiertamente siendo Presidente de la República, y fracasó. ¿Qué puede aportar ahora?... Nada positivo, en momentos en que el ex presidente cae en picada, abatido por los abrumadores escándalos de corrupción política y económica en su gobierno que se vienen destapando, entre otros, el mismo de los Nule que pinta de negro la administración de Samuel en Bogotá.

Lo que no parecen entender los seguidores del Verde es la aquiescencia con que los directores del Partido reciben el apoyo de Uribe. Es un contrasentido, por decir lo menos, pues, anda fresco el suceso de la pasada elección presidencial cuando la llamada “franja de opinión” se embarcó en la “Ola Verde”, para expresar su rechazo al declinante gobierno de Uribe y la posibilidad de que renaciera en su candidato Juan Manuel Santos.

La pregunta del millón sería: ¿Si fracasó en su intento de atajar a Santos, fracasará también con Peñalosa? Pues, resulta evidente que un segundo gobierno de Peñalosa en Bogotá no sería más que un primer mandato de Uribe en la capital.

Un par de cosas parecen favorecer las intenciones tanto del ex alcalde como las del ex presidente: el tremendo descrédito que agobia el fin del gobierno de Samuel que pende, para no terminar en el fondo de la historia, del curso que tome ahora la investigación del “carrusel de la contratación” en la Procuraduría General. Las preliminares nada bueno anuncian, pues, al menos su hermano, el senador, Iván Moreno, parece seriamente comprometido en los delitos que ya llevaron al Procurador a imponerle al Contralor Distrital la más alta sanción moral que en estos casos recuerde la historia.

La segunda es el “agarrón de mechas” que persiste en el Polo. No parece que por fuera de Peñalosa hubiera otra candidatura a la alcaldía de Bogotá. Por ahí se talla la del delfín Galán. Pero ya esto será objeto de posterior análisis.

De momento se podría concluir que con el apoyo de Uribe a Peñalosa en Bogotá, los verdes parecen llegar al final de una bonita esperanza que duró lo que dura una flor.