De lo cierto a lo falso

31.10.2010 02:52

    La socorrida sentencia, “Es la economía estúpido”, que se ha popularizado como advertencia de que alguien se está equivocando en el diagnóstico de la coyuntura, alcanza, en el caso colombiano, una dimensión de prueba reina tras la divulgación de la última encuesta de “Barómetro de las Américas”, un estudio realizado por el Departamento de Ciencia Política de la Universidad de Vanderbilt.

La encuesta corresponde al año 2010, y es una joya que El Satélite ha encontrado en el mundo virtual y que aquí pone a disposición de todos sus lectores (ver enlace Documentos).

Contrario a lo que se divulga en los medios masivos de comunicación, en los que se nos hace creer que la principal preocupación de los colombianos es la situación de orden público, y por ende, la prioridad debe acentuarse en la “seguridad democrática”, este estudio sostiene que la economía pasó a ocupar el primer lugar en cuanto a las preocupaciones de los colombianos, por encima de la seguridad y del manejo del conflicto armado.

La encuesta se basa en un sondeo cara a cara a más de 1.500 personas debidamente seleccionadas entre las distintas regiones del país y entre el campo y la ciudad, respetando –suponemos-, su peso específico en el contexto nacional. Para los que estén familiarizados con encuestas, pueden apreciar que este cubrimiento, hecho en forma científica, refleja una amplia base de opinión muy cerca a la realidad; claro, si se hace en forma honesta.

Pero, el asunto de fondo que más preocupa a los investigadores, no es que la gente este atravesando por momentos difíciles, económicamente hablando, sino que la crisis económica global, esa, la desatada por Estados Unidos y sus socios en el mundo de los países ricos, está arrojando una carga de profundidad muy explosiva en los valores democráticos del hemisferio occidental , afirmación que, en gracia de discusión, hay que recibir con beneficio de inventario porque, siendo cierta la conclusión (que la crisis económica está tumbando gobiernos), resulta discutible la deducción (que esos gobiernos de derecha sean, per se, democráticos).

Como quien dice, y es donde está el veneno de la conclusión que advertíamos atrás, el gobierno de izquierdas que ha ido avanzando en este caos económico creado por el neoliberalismo en los últimos 30 años, es, según el mensaje subliminal, un peligro para la democracia.

Ahora podemos explicarnos porqué las derechas parecen retornar al mando de los países que van saliendo de sus premuras económicas como Chile, por ejemplo. O, en el campo interno, el retorno al mando de las capitales, una vez se calman las necesidades más sentidas de la población, como el caso de Bogotá, en donde el gobernante Polo de izquierda acusa el ataque de tirios y troyanos, todos a una, como en fuente ovejuna.

…Con lo que parece abrirse otra paradoja para la izquierda contemporánea: gobierne en tiempos difíciles que de los buenos me encargo yo.

En conclusión, y volviendo a la sentencia, si el deterioro de la democracia se aprecia incuestionablemente en países como Grecia y España (para empezar con los cultos); o en Honduras y Haití,  para seguir con los más necesitados de nuestro “patio trasero”, no es que una nueva cultura ideológica esté desplazando el pensamiento dominante de la derecha en nuestro hemisferio, sino que la economía está horadando ese principio churchilliano de que la democracia es el mejor sistema político posible inventado por el hombre. O para decirlo en palabras de Fukuyama, con la democracia hemos llegado a “El fin de la historia”.

Parece que no…