Cuestión de estilo

16.01.2011 10:00

Ernesto Yamhure, columnista de El Espectador, hizo de chef político al poner sobre la mesa “il bocatto” de la semana: una reunión entre el presidente Santos y el ex presidente Uribe en Rionegro, Antioquia, al cabo de la cual, según el columnista, terminaron agarrados de las mechas.

En el fondo, preciso es decirlo, Santos no anda demarcando su territorio por diferencias ideológicas con Uribe, que en eso son “uña y mugre”, sino políticas.

Y es que la política es una cosa y la ideología otra: la política, lo han dicho muchos ilustres, entre ellos Maquiavelo, es el arte de gobernar, en tanto que ideología es el conjunto de ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento de una persona.

Uribe y Santos han estado en la política hace muchos años. De hecho, desde chiquitos, ambos crecieron haciéndose a la idea de que habían nacido para dirigir los destinos del país. En el transcurso de su vida pública han tenido diferencias políticas, pero nunca ideológicas.

En resumen, puede decirse que Uribe/Santos o Santos/Uribe, tienen la misma ideología pero diferente política, o forma de gobernar.

La última versión de este encuentro, presentada en Semana (http://www.semana.com/noticias-nacion/bandeja-paisa/150191.aspx), es simplista, pues, dice que se reunieron sólo para saludarse y hablar de los talleres democráticos que piensa hacer Uribe en su campaña de apoyo a sus candidatos a las próximas elecciones regionales y, quizás, comerse una deliciosa bandeja paisa preparada, entre otras personas, por Ana María Arango Bacci, hermana de ese almirante que Santos hizo papilla cuando era ministro de Defensa. Para que se vea que también hay Caín(as).

Se equivocan los críticos de Uribe, entre ellos unos muy sobresalientes columnistas, si creen que Santos es Santos y Uribe es Uribe. No, son, como diría el sabio refrán popular, “la misma perra con otra guasca”.

Por ejemplo, el modelo neoliberal, ese que sume al mundo en su más oscuro cuarto de hora social de toda la historia, es ideológicamente común a los dos. La diferencia consiste en que cuando el equipo económico de Uribe habla de economía, dice que dos y dos son cuatro y el de Santos dice que cuatro son 3 más 1. Y por eso le aplauden, dizque porque está desmarcándose de Uribe.

Es, en ese entendido, más eficaz Santos por lo manipulador y mejor conectado nacional e internacionalmente. Santos puede lograr avances en el terreno neoliberal que no pudo Uribe. Por ejemplo, la aprobación del TLC; Santos puede (y pudo ya) acallar a Chávez con su melosa declaración de “mi nuevo mejor amigo”, y se entiende mejor con la clase política gringa, pues, les habla en su mismo idioma y no a señas como Uribe.

Santos, para hacer una analogía muy propia de tahúres, es el tallador que apuesta lo que le apuesten y paga –cuando pierde- con lo que recoge de la mesa; en cambio Uribe es un jugador compulsivo que, contrario a lo que aconseja también el sabio vulgo, puso todos los huevos en la misma canasta, y se los están haciendo tortilla, no  como él quería sino como quiere Santos. Es cuestión de política… Pero ambos son, quien lo duda, marionetas de la misma ideología capitalista que cuando locuta, todos callan.