Casa de locos

26.01.2011 07:10

Este país es de locos: 1) El sector agropecuario, vuelto chatarra con la apertura económica, es hoy dizque “locomotora” de desarrollo económico y social en la presenta administración; 2) El Estado, vapuleado por ineficiente y corrupto en los últimos 20 años de rampante neoliberalismo, es hoy llamado por aquellos que le denostaron, dizque a echarse al hombro el rescate nacional por los estragos del invierno y, 3) Ese mismo Estado quiere llevar a la hoguera el clientelismo montado por el mismo modelo a través de “nóminas paralelas” para premiar a quienes se acogieron con forzada sumisión a sus servicios.

Son tres ejemplos a vuelo de pájaro de las inconsistencias, ya no teóricas de las que habla el analista Eduardo Sarmiento, sino prácticas del modelo neoliberal que a tiempo que hace agua en todo el mundo, en Colombia persistimos en tapar sus agujeros, mientras el barco se hunde.

 “Entre bomberos no nos pisemos las mangueras”, es un decir que refleja bien la relación mafiosa de las clases dirigentes del país. Y resulta válido mientras sirva de contraprestación. Es decir, en tanto y cuanto que los bomberos no se invadan sus cotos con el reguero de mangueras.

Fue el caso del presidente Samper (1994-1998) en el proceso 8.000, que nadie podrá sacarme de la cabeza que obedeció a una estrategia política impulsada por Washington para enervar la propuesta de “gradualizar” la apertura económica, recién lanzada por su antecesor Gaviria (1990-1994). Samper nunca tuvo tiempo para morigerar la apertura, ni para nada más distinto que defenderse del proceso que le montaron sobre la filtración de dineros del narcotráfico en su campaña presidencial.

De Samper, hacia atrás, todas las campañas de candidatos que fueron presidentes o no, recibieron directa o indirectamente dineros calientes y, entonces, hablamos de Pastrana (padre), López Michelsen, Turbay Ayala, Belisario, Barco y el mismo Gaviria… Y posterior a Samper, la “Cosa Nostra” prevaleció (¿y quién lo duda?) con Pastrana (hijo) y Uribe Vélez.

Todo lo anterior para decir que me huele a vendetta la campaña de desprestigio montada desde la Contraloría y la Auditoría General de la República contra el ex contralor, Julio César Turbay Quintero en todo y por todo: ¿Que usó un carro tipo oficina? Los parlamentarios ahora van a tener dos. ¿Qué usó nóminas paralelas? Las tienen desde la Presidencia, pasando por ministerios, superintendencias y entes todos del orden nacional, departamental y municipal.

Mientras leo las noticias sobre este orquestado proceso de escándalo contra Turbay Quintero filtrado a los medios, me pareció ver que un espíritu burlón en la sombra… “se reía, se reía”.

Dese por cierto que si “Junior”, como le dicen sus allegados, no hubiese salido con ínfulas de gobernador de Cundinamarca, nada de esto estaríamos sabiendo, como nada hubiéramos sabido de la filtración de dineros en las campañas presidenciales, si Samper no hubiera ganado las elecciones de 1994.

En este sentido, resulta hasta bueno ver el enredo de las mangueras en esta conflagración nacional.