Balance electoral

26.03.2022 11:49

PERDIÓ LA DEMOCRACIA

…Y LA DERECHA

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Jaime Araujo Rentería

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Perdió la democracia porque apenas votó cerca del 48% del potencial electoral (18’500.000/38’819.901), lo que crea el hecho tozudo de que perdimos todos. Y si a esto se agrega el número de votos en blanco, nulos y no marcados, que suman, aproximadamente, 2’300.000, podemos afirmar que nuestra democracia está en crisis ya que una minoría es la que está adoptando las decisiones fundamentales sobre el futuro de los colombianos. Esto debe llamarnos a reflexionar sobre la poca capacidad de convocatoria que tienen todos los partidos y movimientos políticos juntos; y sobre esto, es importante señalar que surgen dudas de si alguien de los participantes en el debate electoral estaba en realidad representando a las personas descontentas que durante los últimos 3 años se movilizaron por las calles de Colombia pidiendo más derechos y más justicia social.

Es cierto que no podemos descartar que esa mayoría abstencionista puede corresponder a un fenómeno de falta de interés, de falta de educación política u otra causa. También es cierto que existe una abstención activa que hace de la no concurrencia a las urnas una forma de protesta contra todo y contra todos. Solo estudiando sus causas, podremos encontrar soluciones al problema.

Balance general

Con ese panorama poco halagador de que las minorías siguen decidiendo el futuro de las generaciones colombianas, podemos registrar, como hecho favorable, que los sectores democráticos lograron, en conjunto, avanzar dentro de la composición del poder legislativo. Falta examinar, dentro de ese conjunto, a cada uno de los elegidos, ya que no representan una masa homogénea, pues, existen entre ellos matices que van desde reconocidos y probados defensores de derechos humanos, hasta personas que tienen posiciones ambiguas respecto de ellos.

Consideramos que la mayoría en el congreso para los sectores democráticos solo se logrará, si el próximo presidente, es también un representante democrático, ya que, en el régimen presidencial que impera en el país, el Presidente es el fiel de la balanza que puede inclinar la labor del congreso en uno u otro sentido.

En relación con las consultas de los tres grupos que se presentaron, algunos resultados se esperaban; el del ganador del Pacto Histórico no sorprende, ya que su último resultado electoral había sido superior a los 8 millones de votos. El que sí sorprendió, y positivamente, fue el de Francia Márquez quien obtuvo más votos que el ganador de la Coalición de la Esperanza.  Confieso que no la conozco personalmente pero sí sé de sus ejecutorias en defensa de los derechos humanos y la vi en el debate interno de los candidatos del Pacto Histórico en el tema sobre los derechos de las mujeres, y concretamente sobre el derecho de ellas a interrumpir el embarazo, me pareció que, de lejos, era la candidata que más claro tenía el tema de los derechos de las mujeres, y especialmente, el del derecho a interrumpir su embarazo, pues, si idealmente no deben existir embarazos no deseados y en consecuencia, si no hay embarazos no hay interrupción del mismo, la realidad es que siempre pueden existir embarazos no deseados y se pueden estar vulnerando derechos de las mujeres.

El resultado del centro esperanza, para la consulta fue malo y los deja en una situación políticamente difícil. Esperamos que si no pasan a la segunda vuelta apoyen a los sectores democráticos.

Atentos a la guerra psicológica

En relación con la consulta del Equipo Colombia, nuestra opinión es que el ganador era, hasta ese momento, el Plan B del uribismo y del actual presidente de la república,  cuyos seguidores votaron, masivamente por él, por lo que les tocó abortar su plan A (Óscar Iván Zuluaga).

La mayoría de los votos del ganador son los mismos del uribismo actual. Decimos actual, porque es importante recordar que el uribismo nunca tuvo en Colombia las mayorías que pregonaba con una estrategia de desinformación psicológica, ya que nunca sobrepasaron los 6 millones de votos (en realidad, 5’500.000); y que esos votos ahora están reducidos a los que sacó el ganador de esa consulta (2’161.686, según último boletín de la Registraduría).

Es importante llamar la atención sobre la estrategia de guerra psicológica y desinformación del uribismo, a la cual debemos estar atentos los demócratas. Quieren hacernos creer que Federico + Fico + Álvaro son tres personas distintas con un solo dios verdadero: Uribe; quieren hacernos creer que los votos de Federico son suyos y que, con la renuncia de Oscar Iván Zuluaga, agregan otros tres millones, duplicando su caudal electoral. El sentido común indica que los uribistas depositaron todos sus votos en esa coalición por Fico, de tal modo que, sus votos verdaderos, reales, son, apenas, los 2’161.686 con los que ganó la consulta. Y ahora (como antes), no constituyen ni representan a la mayoría de los colombianos. Lo más que puede lograr Fico es que se suban a su vagón todos los votos de la coalición Equipo Colombia (Centro Democrático + Cambio Radical + Partido Conservador + La U + Mira, en total, 4’145.691 (último reporte de la Registraduría).

Seguiremos con atención su guerra y estrategia de engaño psicológico durante todo el proceso electoral, porque puede seguir arrastrando ingenuos, en su afán de subirse al inflado vagón de adelante.  Afortunadamente Fajardo no aceptó su propuesta de adherir a la santísima trinidad, reconociendo el bacalao, aunque venia disfraza’o.

Unión por la base

Ante esa masiva abstención en el proceso electoral, referida al comienzo, todavía no hay nada decidido, pues, 20 millones de Colombianos aún pueden participar y podrían inclinar el triunfo final del candidato que mejor repesque en ese charco electoral, y los sectores democráticos tenemos que estar vigilantes para corregir errores y optimizar aciertos.

En mi modesto juicio,  un error consiste en tratar de unir a los sectores democráticos por arriba y no por abajo. No hay duda de que por arriba, es más fácil; requiere menos esfuerzo y trabajo,  pero tiene la desventaja de que hay que hacer concesiones de principios que terminan desnaturalizando el norte de la lucha democrática, sus valores y que, además, se corre el riesgo de sacrificar derechos fundamentales. Por abajo,  por las bases,  en cambio, es más difícil ya que implica salir a buscar la gente,  explicarles por qué es necesario defender y garantizar sus derechos humanos; requiere un diálogo permanente con los ciudadanos y la sociedad civil; dar razones y escuchar razones. Y lo que es más importante, aprender que no siempre tenemos la posición correcta en la defensa de los derechos humanos y que puede haber otros que la tienen más clara que nosotros. Se necesita más esfuerzo y más trabajo de equipo, ya que, si queremos resumirla en pocas palabras, implica tres labores simultáneas: propagar, educar y organizar al pueblo y a la sociedad civil. Y tener claro que el objetivo final es darles a todos los colombianos todos sus derechos humanos. 

Ninguna revolución se ha hecho de espaldas a los derechos humanos, pues, hasta la revolución más radical que se ha hecho, que fue la de octubre de 1917, se inspiró en la defensa de los Derechos Humanos cuándo su líder señaló que su agitación política se haría sobre los cuatro temas qué más afectaban los derechos de su pueblo y que tradujo en cuatro consignas: Pan, Paz, Tierra y Libertad. Porque la gente,  el pueblo, tenía hambre,  estaba cansado de la guerra;  porque los campesinos pedían tierra para producir alimentos y era necesario dar la libertad que no daba la sociedad feudal, y que tampoco da plenamente el capitalismo.

Ahora,  inicia de verdad la campaña presidencial. Esperemos que la mecánica política y especialmente las componendas por arriba, no hagan desaparecer del debate los temas verdaderamente fundamentales y que tienen relación directa con los derechos de los miembros de la sociedad civil a la que pertenecemos y que no podemos dejar que desaparezcan, como son entre otros:

Paz entre los hombres y con la naturaleza

Necesitamos el derecho a la paz con justicia social. Este derecho es consustancial al derecho a la vida, pero a una vida digna. La vida digna presupone decirle NO al genocidio; la eliminación del paramilitarismo y de todas las formas de terrorismo de Estado o no Estado; la protección a las víctimas de la violencia y concederle su derecho a la verdad, justicia, reparación y no repetición. La vida digna implica asegurar la comida de los colombianos que hoy tienen hambre, exacerbada con la Covid a causa de su pobreza. ¿Quién se compromete con el fin de la pobreza, el hambre cero y la mejora de la nutrición, como lo exige la ONU?

Como la paz es también con la naturaleza… ¿Quién se compromete a adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos; a conservar y utilizar en forma sostenible los océanos, los mares y sus recursos para el desarrollo sostenible; a proteger, restablecer y promover el uso sostenible de los ecosistemas terrestres, de las energías renovables; a efectuar una ordenación sostenible de los bosques, luchar contra la desertificación, detener y revertir la degradación de las tierras y poner freno a la pérdida de la diversidad biológica?

¿Quién se atreve a hablar de la propiedad? Parece que todos están en una lucha para ver quien defiende más la propiedad privada, aun renunciando a los instrumentos que ya trae la constitución y el propio estado social y democrático de derecho para hacer prevalecer el interés general sobre el particular, como son la expropiación o la extinción del dominio de la propiedad que no cumple su función social por no estar adecuadamente explotada; o la promoción de las formas asociativas y solidarias de propiedad, como la colectiva de nuestros indígenas y afrodescendientes, todas ajustadas al artículo 58 de nuestra constitución. Este último es el estado interventor, que en la teoría política se conoce con el nombre de Estado social y democrático de derecho.

El primero, mencionado en el párrafo anterior, es el estado conocido como neoliberal o gendarme, o una perversión del mismo, que es más grave; que es la intervención del estado a favor de los más ricos y poderosos; de los grupos económicos y de las trasnacionales económicas, como sucede actualmente en Colombia.

¿Será que, aun aceptando el régimen de propiedad privada, el Estado pueda ser el propietario de ciertos sectores neurálgicos para la economía, como, por ejemplo, del sector financiero? ¿O que el Estado sea el propietario de las fuentes de energía o de los servicios públicos, como por ejemplo, el del agua, para hacer efectivo el derecho humano al agua? ¿O, por el contrario, hay quienes, llamados neoliberales, consideran que debe privatizarse todo, incluidos el capital financiero, las fuentes de energía, las telecomunicaciones o el servicio público del agua? ¿Quién está proponiendo limitar la cantidad de esta propiedad o si ésta debe ser ilimitada, tratándose sobre todo de la propiedad agraria, que ha sido el escenario donde se ha desarrollado la guerra y la paz en Colombia? Dicho claramente: ¿quién propone una reforma agraria para darle tierra a los campesinos más pobres? Íntimamente relacionado con esta cuestión de las reformas: ¿quién se atreve a proponer una reforma urbana para hacer efectivo el derecho a una vivienda digna; o una reforma del sistema financiero?

Estado Federal o Regional

El Estado se puede organizar de manera centralista, como hacen los gobiernos totalitarios, o de manera descentralizada, como hacen los democráticos. ¿Quién propone acabar con el modelo centralista, creando el Estado Federal o, por lo menos, regional, que dé a las personas que habitan en los territorios el poder político y económico de decidir su futuro, sin que se los decidan otros en Bogotá; que fortalezca las regiones como motores del desarrollo humano y económico, para evitar que el centralismo se siga robando la riqueza nacional, devolviendo a las regiones solo pobreza y miseria a cambio?

Estado laico

¿Quién propone defender el Estado laico, que separa la iglesia del Estado y que es el que manda nuestra constitución, que no persigue ninguna religión, pero que tampoco patrocina ninguna?

Salud

¿Quién hace suyo los objetivos de la ONU, para 2030, y hacer efectivo el derecho a la salud para todos, que garantice una vida sana y promueva el bienestar para todos, en todas las edades?

Empleo

El Estado Social de Derecho tiene dentro de sus objetivos de política económica el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, la redistribución de la riqueza y el pleno empleo productivo y el trabajo decente para todos. ¿Quién se compromete con estos principios económicos y de a hacer efectivo el derecho al trabajo?

Igualdad

La igualdad y la propiedad son dos piedras de toque de la actividad política. Por eso es importante lo que nos dicen sobre el derecho a la igualdad, que es al mismo tiempo la lucha contra los privilegios y las discriminaciones, por cualquier razón: de sexo, raza, origen nacional o familiar, lengua, religión, opinión política o filosófica. ¿Quién se compromete, por ejemplo, con lograr la igualdad entre los géneros y el empoderamiento de todas las mujeres y niñas y la de reducir la desigualdad en y entre los países?

Relaciones Internacionales

¿Quién se compromete en lo más fácil: hacer cumplir la constitución en materia de relaciones internacionales? Pues parece que algunos candidatos se empeñan en violar la constitución en lo que establece sobre relaciones internacionales, comenzando por el principio de la soberanía, que exige que el Estado y su presidente no sean títeres de ningún imperio; o el respeto a la autodeterminación de los pueblos, que es el único camino hacia la paz con el resto de los países del mundo, comenzando con nuestros vecinos. Si no respetamos que cada pueblo se dé el gobierno que quiera, esos mismos pueblos o gobiernos quedan legitimados para intervenir en nuestro país y ese es el camino seguro de una guerra, cuando la constitución ordena todo lo contrario, que es la integración con nuestros hermanos latinoamericanos. Solo si utilizamos el derecho internacional y las instituciones internacionales, para resolver nuestras diferencias con otros estados o sujetos de derecho internacional podremos vivir en paz.

Educación

¿Quién se compromete de verdad con el derecho a la educación, que es el único camino para el cambio pacífico y la verdadera revolución pacífica? ¿Si va a seguir siendo un privilegio de una minoría o un derecho para todos en todos los niveles de educación? Si queremos que haya movilidad social y una ética del mérito, el camino es la educación. Si de verdad queremos una revolución pacífica podemos comenzar por darles a todos los colombianos el derecho a la educación y a la salud en todos los grados. ¿Quién nos garantiza una educación inclusiva, equitativa y de calidad y que dé oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos?

Impuestos

¿Quién se compromete a ponerle el cascabel al gato de los impuestos? Tarea fácil, ya que solo se trata de hacer cumplir la constitución colombiana que en su artículo 363 dice: “El sistema tributario se funda en los principios de equidad, eficiencia y progresividad”. El Principio de la progresividad: Es la aplicación del principio de distribución que impone cargas desiguales a los desiguales y es progresivo porque de las rentas altas absorbe relativamente “más” que de las rentas bajas y su alícuota crece en la medida en que la base aumente. Preguntamos: ¿Cuál candidato va a hacer cumplir la constitución nacional en materia de impuestos progresivos y directos?

Justicia

¿Quién quiere darle un norte a la justicia en Colombia? La justicia tiene que ser un lugar para la defensa de los derechos de los colombianos y NO de violación de los mismos. Solo la justicia puede resolver pacíficamente los conflictos sociales, por lo que ella es el camino seguro hacia la paz. Es necesario facilitar el acceso a la justicia para todos y crear instituciones eficaces, responsables e inclusivas a todos los niveles.

Órganos de control, reforma de la forma de gobierno y electoral.

¿Quién se compromete a que los órganos de control no sigan directa o indirectamente en manos del gobierno; a que sean independientes para que de verdad controlen a los gobernantes de turno; a que la fiscalía sea un órgano judicial verdaderamente independiente, como deben ser todos los jueces; a acabar con el hiperpresidencialismo y a sanear las elecciones para tener de verdad a representantes legítimos del pueblo y una verdadera democracia?

Actualidad Económica

Frente a la coyuntura económica actual de inflación, desabastecimiento y carestía alimentaria; mala distribución de bienes y servicios, aumento desmesurado del precio de las fuentes de energía (petróleo y gas), etc.; sumado a las falencias estructurales de nuestra economía, como el desempleo, la carencia de una base productiva industrial y agraria robusta, la inequidad en distribución de la riqueza, ¿cuáles son las medidas inmediatas y en el mediano y largo plazo, que proponen los candidatos que tengan como objetivo la justicia social?

La sociedad civil espera que los candidatos sean claros sobre esos temas, y si no, ella los pondrá sobre la mesa, como la paz con justicia social; la preservación del medio ambiente; la lucha contra la corrupción y el desempleo. Las reformas agraria, urbana y del sistema financiero; la reforma del congreso, de la Justicia, de la educación y la salud. La redistribución de la riqueza y la lucha contra todas las formas de discriminación incluidas la sexual y la racial; la libertad e igualdad de los colombianos; la creación del Estado autonómico o federal; el derecho a la vivienda. Los derechos de las víctimas de la violencia, la renta básica universal, etc. No podemos dejar que estas ideas, en síntesis: paz con justicia social y democracia política y económica, desaparezcan del debate social y político. La falta de pronunciamiento sobre estos temas, la elusión de los mismos o la ambigüedad de algunos candidatos sobre ellos, no hay duda que es una de las causas de la abstención consciente de muchos colombianos.

Constituyente

El pueblo, como titular de la soberanía, es también titular del poder constituyente, que no es más que el principal atributo del soberano; en consecuencia, es el pueblo el titular de la soberanía y del poder constituyente. No lo son los poderes constituidos, como el Congreso, el Presidente o las Cortes que, como todo poder constituido, están sometidos a la constitución, pero que el pueblo, como soberano, está por encima; que el pueblo puede siempre reformar, cambiar o destituir a los poderes constituidos; que el árbitro supremo en la democracia siempre es el pueblo y NO los poderes constituidos; y que en los momentos de crisis, debe ser consultado obligatoriamente, porque, como dijera Emmanuel Sieyes: “El pueblo, en momentos de crisis, debe ser siempre consultado como árbitro supremo que es, y, si no pudiesen serlo todos los ciudadanos, debe serlo a través de una representación extraordinaria, … Esta representación extraordinaria, obra en virtud de mandato extraordinario y puede tener el poder constituyente”.

¿Quién propone convocar inmediatamente a una asamblea nacional constituyente, que es el escenario necesario y natural para diseñar las nuevas instituciones, pues, no hay duda de que existe una relación dialéctica entre instituciones y estructuras, por ejemplo, para la actual y próximas pandemias necesitamos una estructura de salud que prevenga esas enfermedades y que atienda a todos los que se enfermen y para ello son necesarias nuevas instituciones sanitarias. El lugar natural para crear esas instituciones es una Asamblea Nacional Constituyente, democrática, soberana, con inclusión de las organizaciones sociales y la sociedad civil, con la asistencia de personas independientes que diseñe las nuevas instituciones que hagan posible los cambios estructurales, que les den derechos y justicia social a todos los colombianos.

Hasta ahora, donde llega mi información, la única persona que se ha comprometido con una constituyente, es una candidata, que no es precisamente democrática, y los demócratas no podemos dejarle la constituyente solo a la derecha. Necesitamos una constituyente democrática. La constituyente chilena, acabó con el argumento que se esgrimía allá, y qué es recurrente en Colombia, que la constituyente sería una oportunidad para el pinochetismo (o uribismo en Colombia), y no para los sectores democráticos.  la constituyente chilena acaba de demostrar que los independientes y los demócratas pueden constituir mayorías en la constituyente aún en sociedades que han sido objeto de dictaduras.

Solo tenemos la posibilidad de salir de la actual crisis si convocamos inmediatamente a una asamblea constituyente, que diseñe las instituciones que nos permitan superar la actual crisis y enfrentar las crisis futuras, y que haga realidad  el preámbulo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, de la ONU, como uno de los objetivos de la constituyente: “Considerando que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana”… y que es “esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión”. O a la Abstención, para que pierda la democracia y perdamos todos los demócratas.

 

 

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