2011: ¿Santos si será Santos?

18.01.2011 09:02

La popularidad del presidente Santos tuvo un bajón de 22 de puntos a comienzos del año, según un sondeo realizado por la firma Invamer – Gallup, citado por El Tiempo en el editorial el “2011: año de la consolidación”).

(…) “Después de la novedad de los primeros meses de gobierno –dice-, el presidente Santos tendrá la dura tarea de ratificar que su ‘nueva escoba’ sigue barriendo bien”

De momento, los aplausos de inicios del mandato parecen empezar a combinarse con esporádicas críticas que van surgiendo de distintos sectores a su gobierno que, independientemente de la marcada diferencia en el manejo de las relaciones internacionales con los países vecinos y de mejorar la corresponsabilidad institucional con las altas Cortes y los partidos políticos, nada distinto en el campo económico o social lo distingue (hasta el momento), de su antecesor.

De todas maneras se nota el esfuerzo que algunos avezados analistas de prensa, apeados a última hora del declinante uribismo,  hacen para morigerar sus comentarios en asuntos tan difíciles de aliñar como el mezquino incremento del salario mínimo; y, en cambio, enseñan sus dientes los empresarios en sus consuetudinarias críticas a toda disposición que toque sus intereses particulares.

A más de las señas dadas en esos campos de las relaciones internacionales e internas, el propio presidente Santos pareció poner más distancia entre él y Uribe en unas declaraciones de fin de año concedidas al Washington Post, en donde calificó como un “absurdo desde el principio” la idea de que él iba a ser el simple remplazo de Uribe: - “Uribe es Uribe y Santos es Santos, y Santos tiene un enfoque diferente”, agregó.

2011 puede ser, entonces, el año de la consolidación del gobierno del presidente Santos, como dice El Tiempo; o también, el año del rompimiento definitivo con el uribismo, cuyos  arcángeles siguen como esos delanteros en el fútbol (llamados vulgarmente “güeveros”),  metidos en el área de candela nada más que para hacer los goles –porque, además, no saben hacer más.

Y claro que este año va a ser un año de… no digamos profundas, pero sí interesantes definiciones políticas. No serán profundas por cuenta de un par de tránsfugas como Lucho Garzón y Gustavo Petro, que decidieron romper el núcleo de un proceso de izquierdas en Colombia que florecía con un inmenso candidato presidencial como Carlos Gaviria; pero sí interesantes, porque podrían realinderarse los tradicionales partidos Liberal y Conservador con carnales como Cambio Radical (en el campo liberal) y la U (en el campo conservador).

En ese entramado, la lucha entonces se dará por la supremacía en gobernaciones y alcaldías; concejos y asambleas que reflejan, por demás, una mayor sintonía de los partidos políticos con los electores, en cualquier entendido en que se quiera medir esa sintonía, es decir, haciendo abstracción de las cuestiones éticas y morales.

En la jurisdicción de Sabana Centro, la opinión pública puede contar con el acompañamiento informativo de este medio que promete hacer su mejor esfuerzo por mantenerse en el punto más cercano a lo que por regla general llamamos objetividad.

Como les decían a los viajeros al espacio en La guerra de las galaxias, “que la suerte y el instinto les acompañen”.