"·Su gobierno es un asco"

15.12.2010 08:59

Alcanza dimensión histórica la calificación que le espetó el ex presidente César Gaviria al entonces presidente Álvaro Uribe: (…) “su gobierno es un asco”, momentos antes de tirarle el teléfono en aquella conversación en donde los dos se sacaron “los trapitos al sol” en torno a sus oscuras actuaciones en el furor de la era de los capos del narcotráfico, Pablo Escobar y los Hermanos Rodríguez Orejuela.

Después de leer ese capítulo del libro de Yidis que aparece por estos días publicado en todos los medios, donde dice que Uribe se le arrodilló a rogarle su voto por la reelección, de verdad… ¡qué asco!

Pero ya el asunto entre Gaviria y Uribe es episódico. Inclusive, episódica también la versión de Yidis. Como dicen los resignados… “después de perro peído para qué palo al nido”.

Más que el detalle de la arrodillada, porque ya el problema de Colombia no es Uribe, lo que debe seguirnos preocupando es la lista de invitados a la reunión de Palacio de la que habla el libro.

“Ahí están, esos son, los que venden la nación”, como desde años ha, nos cantaron Garzón y Collazos en su aplaudido bambuco.

“Al llegar –dice Yidis- el guardia avisó a quien se encontraba custodiando la puerta: “Es la doctora Yidis”; lo que encontré –agrega-, es de morirse: cuando se abrió la puerta, los congresistas que estaban apoyando el sí, de inmediato se pusieron de pie y comenzaron a aplaudir. Yo sin saber de qué se trataba, me acerqué lentamente y le estreché la mano a cada uno. Algunos estaban dispuestos en sus sillas alrededor de la gran mesa ovalada, mientras que otros conversaban animadamente entre sí. Rápidamente reconocí entre mis colegas a Iván Díaz, Gina Parodi, Nancy Patricia Gutiérrez, Óscar Arboleda, Milton Rodríguez, Germán Varón, Roberto Camacho, Jaime Alejandro Amín, Armando Benedetti, William Vélez, Hernando Torres, Myriam Paredes, Enrique Jaimes, Eduardo Enríquez Maya, Ramiro Devia  y Sandra Ceballos. Algunos me decían: “Cómo está compañera, qué bueno que haya venido”. Benedetti se me acerca con una expresión de júbilo, me abraza y lanza estas palabras: “Bienvenida, se va arreglando la cosa”. No terminé de saludarlos cuando en ese instante se abre la puerta del salón e ingresa Tedolindo Avendaño, con su pinta de Quijote turuleto y andar cansino. El protocolo se repitió con él: aplausos estridentes y los saludos con sonrisa socarrona”...

Y ahí están –y ahí siguen-, incrustados en el aplaudido gobierno de Santos, inclusive con mayor poder, como el presidente del Congreso, el diligente Armando Benedetti,  quien, al enterarse del último deseo de Yidis (la renovación de un contrato en el Seguro Social para un ginecólogo), dice en voz bien alta (supongo yo porque así son los costeños)…

- Ajá, eso es de Faruk Urrutia. Yo lo llamo.

Por supuesto, resultan bien interesantes las anécdotas de Yidis, especialmente para aquellos miles y millones de colombianos ingenuamente uribistas, entonces y aún…

Pero –insisto-, el problema del país ya no es Uribe; ni Yidis ni la reelección del 2006, sino las personas que siguen detrás de esa historia, marcando el camino, el mismo camino que nos ha traído hasta este asco de gobierno que conduce a Colombia, también desde tiempos ha.

Y, por ejemplo, esa Corte Constitucional, elevada al cabo de este 2010 como “personaje del año” dizque por haber declarado inconstitucional el referendo de la segunda reelección. Esa Corte que en el 2005, ante hechos más protuberantes que los del referendo de marras, no halló brizna de mancha en el proceso de la reforma del “articulito”…

Y entonces, eran los mismos que hoy; “lo mismo que antes”, decía el inolvidable Jaime Garzón… “La misma perra, con otra guasca”, me gusta más…